Y ahí nació la tradición de regalar calendarios

 

Tenochtitlán.- Un grupo de arqueólogos descubrió que el famosísimo Calendario Azteca (también llamado Piedra de Sol) fue un obsequio que un comerciante le hizo a Moctezuma por motivo del fin del ciclo de 52 años. Esto sucedió hace ya muchos ayeres, antes de la llegada de los españoles.

Según descubrieron gracias a las Crónicas de Indias, en la Gran Tenochtitlán existió una pulquería “El Tlatoani Embriagado”. En ese tiempo, el pulque era una bebida selecta y no cualquier mortal podía disfrutar de ella, sólo los nobles y sacerdotes tenían tal privilegio. Si acaso alguien del pueblo bebía pulque, Huitzilopochtli se emperraba y descargaba toda su ira contra el que haya cometido tan grave falta.

Por tal motivo, el emperador Moctezuma se sentía el muy muy al poder disfrutar unos ricos pulquitos que, por cierto, no eran curados ni nada de eso; se trataba de pulque auténtico del chido. Era tan berghas esta bebida, que algunos jefes de la nobleza mexica, al morir, dejaban un epitafio que decía: “no se pulque a nadie de mi muerte”.

El caso es que estos arqueólogos concluyeron que el dueño de la pulcata le regaló a Don Mocte un calendario, a fin de conservar a su cliente: “Feliz nuevo ciclo de 52 años, señor Moctezuma”, le dijo el pulquero al tlatoani mientras le entregaba ese detallazo. “No’mbre, muchas gracias, usted sí sabe tratar a los clientes”, le respondió agradecido Moctezuma.

Se rumora que el Calendario Azteca, además de estar coloreado, tenía en la parte superior algunos signos tallados los cuales daban referencia al changarro, estos signos decían algo así como: “Pulquería El Tlatoani Embriagado le desea a Ud. un feliz ciclo nuevo. Gracias por su preferencia”.

Compartir Arqueólogos descubren que el Calendario Azteca fue un regalo que un comerciante de pulque le hizo a Moctezuma por el fin de año

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