Bueno con los niños, tolerante con los cajeros

México.- Uno pensaría que ganar la presidencia te cambia, que tener el poder de las fuerzas armadas a una firma de distancia para arrasar con tus enemigos provocaría que te enfermaras de poder. Le pasó al 99.99% de los priístas, y nos pasa a todos cuando nos dan una pizca de dulce y delicioso poder.

Pero no a AMLO, no a nuestro noble viejecito que si necesita algo, va y lo compra, aunque sea en un humilde Oxxo de la esquina allá en el viejo Tepic, cuna del jade… o del cobre, como sea, siempre son cuna de algo.

Este fin de semana, Andrés Manuel andaba en Nayarit dando a conocer un plan de recuperación para los afectados del huracán Willa en el estado, donde afirmó: “se van a mejorar y reconstruir las viviendas afectadas; y se van a mejorar las calles y se va a resolver los problemas de falta de agua y drenaje”.

Como ya saben, después de andar presidencianding en el lugar, como que se antoja un alguito para recuperar energías y seguir trabajando. Fue en este momento donde empleados de un Oxxo ven entrar a un señor sin escoltas, en busca de un snack.

Se trataba nada más y nada menos que el Presidente de esta nación, don López Obrador, quien se les tuvo que poner enfrente para que en corto se pusieran a trabajar. Lamentablemente esto sigue siendo un Oxxo, y ni con la fuerza de la cuarta transformación pudieron abrir la segunda caja… ah pero bien buenos para tomarse la selfie, ¿no?

Claro que esto solo es una suposición basados en un mero cliché, nuestro rigor periodístico nos prohibe afirmar o negar si los empleados del Oxxo abrieron o no la segunda caja. Lo que sí podemos afirmar es que se manchan con los precios en las papas, ¿10 pesos por una bolsa mitad papafrita, mitad aire? ¡Señor AMLO, ponga orden, por favor!

Compartir AMLO visitó un Oxxo y ni la segunda caja pudo abrirse ante su presencia

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