¿Creías que Carlos Trejo era un viejo decadente? Bueno sí, pero ahora también toca música en bares

De caza fantasmas a vaquero rocanrolero

Nezayork – El barrio fino de Neza nos ofrece algo más que olores fétidos por culpa del Bordo, delincuencia o la máxima concentración de embarazo adolescente nunca antes vista; lo que por supuesto incluye mayor numero de niños de tez humilde con nombres extranjeros.

El equipo de reportajes especiales de El Deforma se dio a la tarea de perseguir a esta leyenda hasta encontrarlo y saber si ya no anda lucrando con los pobrecitos muertos. Bueno, la verdad es que no, solo nos fuimos a echar unas alitas y a ver el futbol con cerveza en mano muy tranquilamente, cuando de pronto un ruido ensordecedor nos sacudió violentamente hasta dejarnos aturdidos y desconcertados de nuestro centro.

Se trataba de los berridos de una banda de jovencitos de quien su vocalista gritaba con gran enjundia, todo mientras que aprovechaban el lugar lleno para rifar unos tenis.

La raza más débil es la que graba a las bandas que nadie conoce (ni conocerá) de los bares

Hasta ese momento y mientras alentaban a todos por entrarle al concurso, anunciaban que el ganador del super premio tendría que contestar una pregunta sobre el máximo ejemplar literario de cajón para los nativos de aquella región y por supuesto de cualquier millenial que en su juventud anduviera cargando y hasta “alimentando” un elfo.

Hablamos ni más ni menos del libro Cañitas, sobre el cual por supuesto no podemos decir nada pues como sí terminamos la secundaria no tenemos idea de que trata, pero… ¿por qué cañitas? ¿qué oscuro misterio se escondía detrás de esas uñas negras y playeras de Mago de Oz? ¡Paren todo! ¡El tío Carlos Trejo era el guitarrista de la boy band

Con la misma entrega que Alex Lora pero bien tumbado cual ‘Vaquero Rocanrolero’, este adulto mayor ambicioso demostraba que todavía lo trae.

Las grupis se volvían locas, a los borrachos ya les empezaba a gustar el mal sonido de la agrupación y los comensales cuerdos se apuraban para ya alejarse de la tortura, pero nada impedía que nuestro Charlie, encadenado y a cuadros porque también es bien punk, dejara sus sueños a medias: ser una estrella.

Aquí el tío Carlos luce concentrado para su nuevo éxito

Obviamente, nosotros nos quedamos porque no podíamos perdernos de este fantasmal milagro de Día de muertos, que es algo así como el de navidad pero espantoso (y vaya que lo fue). Aquella noche todo valió la pena, pues ver a nuestro amo de los espectros divertirse y no imantando su ouija para dar show, no tuvo precio.

Las fotos están mal tomadas porque qué oso tomarle fotos a Carlos Trejo

Así que ya sabes amiguito, si no quieres terminar todo decrépito tocando con un grupo pedorro no’más porque el hambre es canija, o si no quieres chutarte bandas así porque también tienes hambre y tienes que escribir de algo inimaginadamente inigmante, como diría la niña del coral, ya bota tus Cañitas rojo y azul y ponte a terminar la primaria que mucha falta te hace.

 

 

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