De la promoción 2×1 hasta el paquete familiar en funerarias

 

México.- Los volantes o flyers constituyen una de las estrategias de publicidad más antiguas y menos creativas de todas, pero también es de las más baratas y es por ello que todos los negocios acceden a este tipo de formato.

Ya sea una pollería, recauderia, paletería, consultorio dental, gimnasio o concesionaria de autos, estos molestos trozos de papel llegarán sin ninguna explicación a nuestras manos y se irán de la misma manera en forma de basura con todo y sus interesantes promociones.

Es por ello que nuestro equipo de diseñadores y edecanes se ha dado a la tarea de identificar el ciclo de vida de un volante, desde el momento en que te lo ofrece una edecán en la calle hasta que lo tiras amablemente a una jardinera metros más adelante.

1. Inicia su vida como la original idea del cliente “Rífate unos volantitos para la rosticería”

2. Sufre modificaciones constantes en su estado larvario antes de imprimirse:

 

“Hazle más grandote la letra”,  “pero que también el pollo luzca”, “ponle un 2X1 en grandote”, “todo en grandote”

Una eternidad de “échale más diseño” después…

3. Es impresa en algún local de chabacano donde conocerá a sus hermanitos y viajarán empaquetados soportando condiciones deplorables

4. Al llegar al local son distribuidos en pequeños grupos  para ser repartidos y separarse para siempre de su familia

5. Frondosas edecanes con traje de licra reparten los volantes a completos extraños sin ninguna certificación de sanidad

6. La persona que recibe el volante lo desecha pasos más adelante de manera descarada, aunque se han dado casos de algunos que sobrevivieron un par de días más pegados en un refrigerador o con alguna anotación rápida con pluma

7. La mayoría son destruidos o mueren hechos bolita en la banqueta o en el bote de basura

Compartir Ciclo de vida de un volante desde que te lo regala la edecán hasta que lo tiras dos pasos adelante