No entiende por qué le dicen “caldo” al “cocido”

 

La Ciudad de las Guajolotas.- Llega el triste momento en la vida de algunos mexicanos en el que deben emigrar de su pueblo natal para enfrentarse a un ambiente adverso, diverso y perverso.

Es así como llegan a una gran ciudad (algunos para estudiar y otros por trabajo). Pongamos el hipotético caso de un hipotético joven que hipotéticamente llega a la Ciudad de México para estudiar en la UNAM.

A continuación, veremos cómo es el comportamiento de dicho estudiante durante su primer año de estancia en el ex-DeFectuoso. Si tienes a un amiguito foráneo, invítalo a corroborar esta información. Anótele bien:

 

1. Los atajos en el metro: El foráneo comienza a conocer los principales transbordos del metro, además aprende a moverse en metrobús y trolebús. Por último, sabe cuáles son las horas pico de cada ruta y en qué estaciones asaltan más.

2. La gastronomía insoportable: Le duele el estómago por las tortas de tamal, los tacos de canasta, las quesadillas sin queso y los tacos de afuera del metro. Luego ya se acostumbra y su “panza hace callo”.

3. La comida improvisada: Aprende el delicado arte de preparar una sopa instantánea calentando agua en una pequeña parrilla.

4. El transporte nocturno: Descubre que, aunque ya es bien noche, como las 10:00 PM (uy, sí, qué noche), pasa el metro todavía.

5. El paisaje angustioso: Comienza a extrañar las estrellas, el olor a carbón y el sonido de las “lagartijas besuconas” de su pueblo.

6. La adicción al riesgo: Después de caminar a solas por la gran ciudad, el estudiante foráneo desarrolla una adicción a caminar en lugares desconocidos, se siente temerario y sabe apresurar el paso cuando sea necesario.

7. Las dolorosas variantes lingüísticas: No entiende por qué le dicen “caldo” al “cocido” o “lapicero” a la “pluma”, etc. Además le duelen los oídos cuando escucha el tono ñero cantadito de los chilangos.

8. El método más efectivo de lavado de ropa: Aprende a lavar su ropa en el lavavo del baño y a tenderla entre un librero y otro.

9. La técnica para evitar asaltos: El foráneo descubre que los asaltantes huelen el miedo, así que comienza a producir menos cantidades de adrenalina y aprende a poner cara de malo “para confundir al posible asaltante”.

10. El hambre: Después de un par de meses, el foráneo descubre que no sólo puede vivir de atunes y sopas instantáneas, de modo que, cuando tiene lana, se da el lujito de ir a la fonda y pedirse una comida corrida.

11. El mar de gente: Nunca había visto tanta gente junta.

12. Las ventajas de vivir solo: Finalmente, descubre que vivir en un cuartito tiene sus ventajas: no paga hotel cuando tiene pareja, puede ver videos “nopor” sin audífonos, puede organizar fiestas, o simplemente puede no bañarse y nadie lo sabrá… siempre y cuando no salga de su casa.

 

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