Desde tener mucho barrio hasta ser un ñoñazo

México.- Además del periodo oficial de engorda, este último tramo del año se caracteriza por el clásico periodo de volver a creer en todos los dioses y tener fe en la bondad de los maestros para salvar el semestre o, al menos, salvar algunas cuantas materias.

Científicos del Vaticano reportan que a finales de semestre es cuando más devotos y religiosos existen en el planeta. La razón es muy sencilla: mientras más Padres Nuestros y Aves Marías reces, mayor posibilidad de éxito tendrás en tu dolorosa vida académica.

Bueno, también existe la opción de ser un ñoñazo y echarle ganas desde el principio. Pero, nah, ese tipo de disciplina no es para el estudiante aguantador, desveladas 24/7, termo con un litro de café, aliento alcohólico y cigarros de desayuno. De cualquier modo, veamos las diferencias entre uno y otro:  

 

1. No aplicado: Enciende veladoras en el examen.

Aplicado: Enciende su inteligencia suprema en el examen.

2. No aplicado: La pasa chido todo el semestre y sólo se preocupa las últimas semanas.

Aplicado: Cree que pasarla chido es estar encerrado estudiando.

3. No aplicado: Recicla sus trabajos de semestres anteriores.

Aplicado: Redacta sus trabajos desde meses anteriores.

4. No aplicado: Las últimas semanas no duerme.

Aplicado: Nunca duerme porque anda de ñoñazo.

5. No aplicado: Sabe preparar aguaslocas y curar pulque con Boing.

Aplicado: Se marea con una cerveza y mejor se pone a estudiar.

6. No aplicado: Dice frases como: “la vida es un riesgo, carnal”, “no hay pedo, me rifo, que sea lo que Dios quiera…”

Aplicado: Dice frases como: “Profesor, ¿va a pedir un ensayo final?”, “Yo, más que una pregunta, tengo un comentario”, “Soy vegano”.

7. No aplicado: Se vuelve creyente sólo cuando está por reprobar el semestre.

Aplicado: Tanto estudio y libros de filosofía ya lo están volviendo ateo.

8. No aplicado: Ya no siente feo cuando reprueba una materia, total, ya debe muchas.

Aplicado: Sabe que es el fin del mundo si reprueba una materia.

9. No aplicado: “Qué chido, saqué seis, ya chingué”.

Aplicado: “Qué horrible, saqué seis, soy una desgracia”.

10. No aplicado: Consigue egresar metiendo muchos extraordinarios; lo que lo hace sentir satisfecho y conforme.

Aplicado: consigue egresar sin problemas y luego siente un horrible vacío existencial.

11. No aplicado: Cuando finalmente se titula, ya no se preocupa por salvar el semestre, sino por salvar su vida de adulto.

Aplicado: Cuando finalmente se titula, se da cuenta que no tiene vida ni nunca tuvo.

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