Además pierde el sentido de la vida

Valle de la Amargura.- Daniel Pineda, millennial de 24 años, se vio en la penosa necesidad de darse de alta en Hacienda, a pesar de su corta edad, lo que le provocó un envejecimiento repentino de unos quince años en tan sólo unas cuantas horas que permaneció en las oficinas del SAT.

“Un amigo me advirtió que no lo hiciera, que me iba a poner viejo repentinamente, pero no le hice caso pues me urgía darme de alta para facturar unas chambas que hago como freelance”, expresó en entrevista el señor Daniel, quien ya se encuentra en su última etapa de chavorruquescencia y a un año de llegar al enseñoramiento consagrado.

Según testigos del satánico SAT, Daniel presentó “patas de gallo” en los ojos, algunas canas y arrugas en la piel mientras la señorita que lo atendía le tomaba las huellas de los diez dedos, el examen de iris, la prueba de saliva, el examen rectal y demás pormenores propios de quien se da de alta en Hacienda.

“Con cada procedimiento que le aplicábamos a Daniel, éste envejecía un poco más, pero ya no nos causa impresión ese cambio, pues casos como éste los vemos todos los días en las oficinas”, expresó una de las trabajadoras del SAT.

Daniel dijo que, luego de darse de alta en Hacienda, los cambios físicos fueron acompañados con cambios internos, “de repente me dieron ganas de escuchar al Haragán y al TRI, con cada factura que tramito se me caen unos 5 cabellos, además ya puedo predecir si va a llover cuando me duelen las rodillas”, subrayó Daniel.

Compartir Joven se da de alta en el SAT y envejece 15 años

Logo