Y me solté el cabello, me vestí de santo…

Colombia.- Aunque no lo crean, ser restaurador de figuras religiosas y arte es un trabajo en el que todos creen poder rifarse pero solo unos pocos salen victoriosos. Sin embargo, todavía hay don bergas dispuestos a “reparar” a este tipo de piezas, causando un dolor profundo en el pueblo que rezaba devotamente a dicha pieza.

El día de hoy te traemos todo lo contrario, una pieza que quedó divina… demasiado divina.

Resulta que la iglesia ubicada en el municipio de Soledad, en Colombia, pidió la restauración de una pieza que representa a San Antonio de Padua, reconocido santo que en su versión más varonil luce de la siguiente manera:

Al mejorar dicha pieza, los restauradores se fueron a su casa felizmente en espera de la fantástica sorpresa que se llevarían los feligreses. Ay pero qué sorpresa, cuando van viendo que su amoroso santo se convirtió en… un pispireto hombrecillo con sombra y labios pintados.

Fue entonces que estos católicos furiosos exigían una explicación no gay ante dicho makeover que quita de toda identidad masculina a este ente divino. “Ya no es el mismo patrono al que le he orado durante los últimos 12 años” afirmó una dulce seguidora de la fe católica que no juzga, solo ama según las escrituras del señor.

Por si no fuera suficiente, sí se abrió una investigación para saber quién realizó este acto vandálico en el Mark Zuckerberg de los santos, llegando hasta altas voces de mando que prometieron llegar al fondo del asunto sin entregar resultados en realidad, porque tercer mundo.

Compartir A estos restauradores se les pasó la maquilladita del Santo y despertó las más bajas pasiones de la gente

Logo