Un mercado inexplorado hasta el momento

Estancia Linguini.- Melquíades Villa es un prominente empresario, quien a pesar de haber heredado su fortuna, le gusta contar cómo ha batallado en la vida “para salir adelante”.

Don Melquíades, como le gusta que le digan por no tener título, está valorando invertir en un edificio abandonado para convertirlo en una escuela de gastronomía. “No, viejo, de esas ya hay muchas, mejor invierta en el negocio que trae mi hermano, sirve que le ayuda”, le recriminó su mujer cuando éste le platicó su idea, al tiempo que le pedía permiso.

A pesar de que varios amigos de peda, compadres etílicos, compañeros de jarra y conocidos de cantina le dijeron lo mismo, el empresario ha tomado ya su decisión, y abrirá una de estas instituciones en donde también llevan bata blanca para desgracia de carniceros, químicos y médicos.

Esta nueva institución culinaria aumentará la oferta educativa para los jóvenes de la localidad, quienes en lugar de tener 52 opciones de donde estudiar para ser los nuevos Gusteau’s, ahora tendrán 53 alternativas.

Yo quiero que en mi escuela, les enseñen a los chavos a ponerle sal a la comida sin miedo, proclamó con sapiencia don Melquíadas, quien sabe de comida, y su prominente panza no lo deja mentir.

Mientras tanto, los restaurantes y hoteles se han visto inundados de solicitudes de empleo de jóvenes, quienes después de 18 meses de arduo estudio, están listos para hacerse millonarios como chefs.

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