Clásico que echas un buen de periódico “al kilo” sin saber que son joyas históricas

Ay, ahora sí se excedieron

México.- La fiebre del orden de Marie Kondo ya se ha extendido hasta el ámbito académico, y comienzan a verse las primeras consecuencias del bello arte de “agradecer lo que ya no utilices y dejarlo ir, recordando que alguna vez te hizo feliz pero ya no”.

Por lo menos así lo han experimentado en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), donde decidieron vender al kilo de papel, cientos de documentos viejos que nomás “hacían bulto y contaminaban”.

Todos estos documentos se encontraban resguardados en la preparatoria 1 de la UAZ. El caso es que alguna autoridad, aún no se sabe quién, tomó la desconcertante decisión de pedir un camión del periódico viejo para vender los muchos kilos de papel que estaban estorbando en la UAZ.

Sin embargo, los que vendieron esos periódicos para que se reciclaron no tomaron en cuenta el pequeño detalle de que muchos eran documentos del siglo XIX; principalmente, periódicos de principios del siglo pasado y finales del antepasado.

Aunque varios papeles se encontraban en malas condiciones (razón que jamás justificaría que los lleven a reciclar), entre los periódicos se hallaban excepcionales joyas de la época porfirista. Tales como “El Correo de Ultramar”, un diario que se editaba en Francia y llegaba hasta México para un público hispanohablante.

También se encontraba la inolvidable revista “El Ahuizote”, a la cual le debemos mucho en El Deforma y en otros medios donde se haga sátira política, pues esta publicación fue la abuelita de los que nos dedicamos al oficio del mame.

Esta valiosa colección de la UAZ se lo debían al fallecido historiador Cuauhtémoc Esparza Sánchez, quien era el responsable del Instituto de Investigaciones Históricas de la UAZ, y quien pasó cuarenta años de su vida consiguiendo documentación de diversos tipos para crear un bien choncho y bien mamalón.

Sólo que poco a poco este acervo fue quedando en el olvido, hasta que llegó a manos de una planta recicladora y, según información extraoficial, por 45 mil pesos se llevaron todo ese periódico viejo.

Por fortuna, la Jornada Zacatecas logró rescatar algunos periódicos y otras publicaciones, aunque la mayoría del acervo ya fue destruido por la recicladora. Así de triste estuvo la cosa. Y quizás las autoridades académicas le echen la culpa a Marie Kondo, quien sólo recomienda tener máximo tres periódicos del siglo XIX en cada universidad.

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