Increíble pero cierto

¿Te acuerdas de la Universidad de Campeche que inauguró un garrafón? Pues ya ni eso tienen…

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México Moderno – Hace aproximadamente dos meses te dimos a conocer el avance tecnológico más representativo que ha tenido la siempre heroica Universidad Autónoma de Campeche: ponerle un dispensador de agua a sus alumnos. Obvio, sin escatimar en gastos pues hasta era purificada y el garrafón nuevo.

Fue Karla Linares o como le diremos de cariño desde ahora: “La Yuya campechana”, quien al ser presidenta de la Federación Estudiantil de Sociedades de Alumnos de aquella Universidad, inauguraba bien contentilla aquel avance espapirifáctico que se había conseguido para los alumnos de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Ciencias Sociales 2017 – 2019, sin saber la tragedia que ocurriría en poco tiempo.

Estos intrépidos estudiantes que alcanzaron solo una ventisca de la cima del éxito, no tardaron en rodar por el barranco de la decepción, deshonra y vergüenza, pues su dispensador se quedó como nuevo porque nadie les ha querido poner más garrafones y ya hasta desconectado lo tienen.

Fue un medio Campechano el vocero de todos esos deshidratados estudiantes, quien condenó enérgicamente (como la UNAM) los secos actos de inconsciencia, argumentando que:

De nada sirvieron los memes, ser burla nacional, y mucho menos ser señalados a nivel nacional por dicho acto, así luce hoy, en el olvido y desinterés por parte de la FESAUAC, quien intento mostrar esto como un gran logro.
Pocos días pasaron para que luego de ser tendencia nacional, por la burla, el aparato terminará sin agua y en el olvido.

Como ya lo notaron, el becario del medio en cuestión sacó toda su ira ante el gasto innecesario con el que las autoridades solo cumplieron en informarle al resto del país que existía un Campeche y que podían hacer memes sobre ellos y su destacada apuesta por la tecnología

, pero que del líquido vital ni hablamos.

En El Deforma tampoco tenemos recursos para garrafones, y el agua de la letrina ya no se ve muy limpia por lo que no podemos ayudarlos, pero de seguro su lluvia es menos ácida que la de la CDMX así que pueden sacar sus cubetas y recolectarla sin llorar ¡Fuerza, campechanos!

Redacción