Ora’ sí nos vamos a poner bien cósmicos

México.- Siempre pasa lo mismo. Al principio piensas que por fin la has encontrado, que ésta es la buena, que sus promesas de cambio serán ciertas. Y, poco a poco, te va decepcionando, mostrando la peor cara que, ahora te das cuenta, siempre tuvo. Nos referimos, por supuesto, a la Cuarta Transformación, que luego de ciertos incidentes nos vamos dando cuenta que en realidad es una Transformación de Cuarta.

Primero, la próxima Secretaria de Medio Ambiente designada por AMLO bebé, Josefa González Blanco, lució en una entrevista un flamante colmillo de elefante:

Más tarde, la misma González Blanco, afirmó que creía en los aluxes, famosos duendecillos del folclor mexicano, algo que, por supuesto, es de suma relevancia para las políticas que impulsará.

Por si fuera poco, para comisionado de la CFE, AMLO apuntó con su dedito hacia su inseparable guardián priista, Manuel “Se cayó el sistema” Bartlett:

Y justo cuando creíamos que nuestras esperanzas por un México mejor sólo quedarían en Doña Legalización de la Mota, Olga Sánchez Cordero, en María Luisa “Aaaay Hola” Alcalde y en la Tía Tatiana Clouthier, ésta última decidió saltar del barco y rechazar la subsecretaría de Derechos Humanos por motivos familiares.

Y como su sustituta se quedó nada más y nada menos que…

¡DIANA ÁLVAREZ MAURY!

Naaaah, ya en serio… ¿Quién?

Dianita, una agradable jovencita muy conocida en su casa, fue nombrada por Olga Sánchez Cordero como encargada de la subsecretaría de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos. Y, ¿cuáles son sus credenciales?

Al principio intentaron venderla como una ilustre licenciada en Derecho por la ITAM y con una maestría en la Universidad de las Américas; pero en su perfil de LinkedIn un grupo de chismosos descubrieron que además era “Terapeuta en Transmisión de Energía Cósmica”.

Por si fuera poco, un texto de la periodista Peniley Ramírez reveló que Álvarez Maury, quien además se presume como consultora de “Semiología de la Vida Cotidiana” (WTF), por el momento es directora de un bachillerato privado, y que además no existe ningún registro sobre la supuesta maestría que cursó.

Lo que más llamó la atención de la opinión pública tuitera es que la próxima funcionaria de la República Amorosa, quien se embolsará 132 mil morlacos al mes (más de lo que tú ganarás en tu perra vida), tendrá que desempeñar tareas para las que, a ojo de buen cubero, no está tan bien preparada (como sí lo estaba la Tía Tati).

Pero no hay fijón porque, como diría mi AMLO, amor con amor se paga. Si Diana no hace bien su chamba, también podría abrir un changarrito de lectura de tarot, horóscopos y terapia de abrazos (no balazos) para contagiar a nuestro próximo gabinetazo de las energías y los ánimos que ya desde ahorita les hacen falta:

Compartir Luego de los aluxes, ni te imaginas qué estudió la nueva integrante del gabinete de AMLO

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