La CeDeMequis.- En el transcurso de sus ajetreadas vidas, los chilangos han tenido que aprender a sobrevivir a diferentes eventos e interminables batallas: luchan por ver las estrellas, por hacer que el resto del país acepte las quesadillas sin queso, por caber en el transporte público, por tener un dinero ahorrado y conocer el mar. En fin, la vida del chilango es una constante lucha.
Estos cotidianos disturbios han hecho que su sabiduría chilanga sea su principal herramienta para sobrevivir. En pocas palabras, deben ponerse truchas en todas sus actividades o, si no, se les retiraría su credencial de chilangos y sin ella no podrían comer quesadillas sin queso ni tortas de tamal.
Por eso, para aligerar sus actividades diarias, hemos actualizado un par de dichos populares en una versión chilanga. Cada refrán contiene una enseñanza o una advertencia que ha llevado siglos en sintetizarla en tan pocas palabras. Veamos:
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HISTÉRICAMENTE CIERTO
Ni quien se acuerde de los propósitos de inicio de año
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Las celebraciones durarán más que las fiestas patronales