Meméxico – Desde que somos pequeños es fácil notar la diferencia económica entre nuestros compañeros y nosotros. Mientras ellos traían unos Prismacolor padrísimos, a ti te mandaba con mucho amor unos Blanca Nieves que te acababas en cuanto le querías sacar punta.
Tiempo después mientras a los ricos les daban dinerito, a ti te mandaban una tortita de huevo, le seguía que tu leías en pdf o en copias y los de las Lomas compraban ediciones especiales de los libros que les gustaban o les pedían en la escuela, y remataba con que tu viaje de generación fue a Acapulco o Valle de Bravo y los ricos andaban en Ibiza o cualquier lugar de Europa.
Sin embargo, dentro de la opulencia también hay niveles y “tipos” de personas con dinero, es algo así como aplicar el dicho de que “hasta en los perros hay razas” y si algún rico está leyendo esto, seguramente dirá que no es cierto porque ninguna de las lobukis ni de los paps que conoce es así, eso lo pone en el número 3 automáticamente.
Este ejemplar regularmente esta operadísima, usa todo lo que pueda para demostrar su poderío económico y obvio, en lugar de andar aventando billetes, avienta los mejores cortes de carnita asada.
Este rico es el favorito de todos. Es humilde, amable con todos sin importar quiénes son o de dónde vengan y hasta contrata a gente del Ecatepec con sueldos dignos.
Este rico piensa que lo peor que le puede pasar a alguien es no tener un iPhone o un cafesíto diario de Starbucks, no sabe de carencias y por ello le cuesta trabajo eso de la empatía con los que no ganan más de 3 salarios mínimos. Apoya la meritocracia de que “los pobres son pobres porque quieren”.
Este es un personaje, nada austero pero con el barrio por dentro. Si a esta figura la sacas de Polanco y la pones en las migas de Tepito, podrías pensar que siempre ha vivido ahí.
Este ser es un nefasto, trata mal a todos, le pegaban de chiquito y ni en su casa lo quieren.
Este es un avaro. A todo le anda regateando, le paga mal a sus empleados y les descuenta por todo, si logras que te preste dinero te cobra con más intereses que un banco.
A este le llegó una lanita de pronto y ¡pum! dejó las chanclitas de llanta para comprarse sus primeros zapatitos. Es buena onda y siempre comparte de todo lo que tiene, el dinero no lo cambia y como no encaja con la alta sociedad y ella no lo quiere tampoco, nunca se sale del barrio.
Son de los que tienen un tucán de tres cabezas, comes cosas bien extrañas y viajan a lugares inimaginados.
Este trabajador campesino ya pavimentó el pueblo y hasta escuela e iglesia les puso.
Este ser es un verdadero dolor de cabeza, muere por presumirle a todo el mundo que conoce a gente de aquí y de allá, que tiene contactos y amiguísimos súper posicionados, que estudio en escuela (que era la ICEL) y que según tiene dinero pero “no le gusta nada de eso de ser ostentoso”.
SIN VÉRTIGO PERO CIERTO
Aprovechando que ya tiene certificado de prepa
Ah, pues ch*nguense Cali Picky.- El gobierno de Colombia rechazó la ayuda de los rescatistas…
APRESURADAMENTE REAL
Es como cuando sigue activo el Face de tu abuelita fallecida