Cementerio de Greedo.- La policía de Canadá en uso de sus facultades de guardia montada y extractores de maple de los árboles, arrestó a una mujer que iba en la calle disfrazada de Storm Trooper con todo y arma de asalto propia de los soldados imperiales.
Lo anterior sucedió afuera del restaurante Coco Vanilla Galactic Cantina, que como su nombre lo indica, es un lugar dedicado al universo de Star Wars (al bueno, al de la trilogía original, no la cosa nueva que salió) y los empleados frecuentemente están disfrazados de algún personaje de la saga.
Tal fue el caso de esta empleada que estaba fuera del local tomándose fotos con su traje de certero soldado imperial, cuando fue detenida por los uniformados, quienes le pidieron que bajara el arma, pero debido al casco, ella no pudo escuchar la instrucción por lo que procedieron a hacer el sometimiento para lograr el arresto, tal y como lo marca el protocolo policíaco cuando un ciudadano armado desobedece las instrucciones de la autoridad.
Las escenas fueron tomadas por otro ciudadano que iba pasando por ahí quien al darse cuenta de la situación, decidió grabar toda la secuencia en la que la peligrosa soldado clon es sometida por fuerzas leales al consejo Jedi.
Y si creían que no habría video, pues han sido engañados, porque sí hay:
Durante los angustiantes momentos, la mujer no muestra resistencia al arresto y el uso policíaco parece excesivo pues al momento de tumbar a la mujer, la hacen sangrar de la nariz, por lo que recibió atención de parte de los mismos uniformados.
Hablando de cosas surrealistas, la autora de ‘Crespúsculo’ anunció que lanzará en plena cuarentena su nuevo libro de la ‘saga’:
A FARMEAR A OTRO LADO PERO CIERTO
"A ver, y ¿cuánto aporta la IA al PIB?", retó un sujeto luego de enviar…
"No querían mostrar gameplays, pues los filtramos", declararon los hackers
Llegó corriendo al enterarse que cómo se presentó la actriz
Se fue y volvió en lo que tarda un cóctel de camarones en ser servido
Ya con esto está perdonada Lavadero Sacro.- Después de un tiempo de silencio, Karla Panini…