La precariedad – La vida del foráneo (o del rifado que ya se independizó) no es sencilla. Además de luchar contra las inclemencias del capitalismo, el sistema educativo mexicano y la vida diaria, se le suma la dificultad de tener que pagar renta y sobrevivir por tus propios medios.
Por eso es común verlos sufriendo tanto, llenos de ojeras y con el característico olor a humedad de quien tuvo que lavar su ropa con prisas en la regadera la noche anterior. Cuando vives solo todo se pone más erizo y es como jugar un videojuego en modo Difícil. Se acabó la comida caliente y la vida digna de aquí a que aprendas a vivir como la gente decente.
Uno de los principales afectados de la precariedad es el refrigerador, que se va llenando de objetos malditos y espíritus ancestrales con el paso del tiempo. Ese refrigerador que no conoce ni las jergas ni el Ajax y que alberga en su interior la energía maldita de un millón de voces gritando de terror y luego extinguiéndose en el silencio.
Para que no tuvieras que explorar uno y perecer en el intento, te traemos las 17 cosas que encontrarás en el refrigerador tóxico de tu amigo el foráneo.
Es el comodín para cada que un actor rechace un papel
JUGUETONAMENTE REAL
Solo era su proveedor de confianza
CHATEADAMENTE REAL
O hasta que cancele su participación en el Super Bowl
TIMADAMENTE REAL