Meméxico – Los que vivimos en la Ciudad de México sabemos que esto implica una gran virtud y por lo tanto una gran responsabilidad. Aprender de ella, gozar de ella y vivir de ella, son habilidades que con el tiempo, mucha práctica y resiliencia, solo los más expertos lograrán dominar.
Pero hablar del transporte público es tema aparte, ya que es algo que solo los verdaderos amantes a las situaciones extremas se atreven a experimentar. Las técnicas de supervivencia deben ir siempre en aumento, lo que nos orilla a una evolución constante, cada vez más y más fuerte.
Hoy les mostraremos la historia de un joven que pese a sus habilidades y talentos, al no darse cuenta que las puertas del metro atraparon a su compañera de aventuras, casi la pierde para siempre.
Si bien esta historia terminó en un final feliz y el niño de la mochila azul pudo recuperar su preciado objeto, esperamos que nuestro amigo no llegara tarde a ningún lado por u descuido o que se alejara demasiado de su destino. Al final las cosas materiales se recuperan y estamos felices por que lo que se le atoró no fuera un brazo o algo así.
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DESCARADAMENTE REAL