“Yo creo que lo de viajar e ir al gym será en 2030”
Con la llegada de marzo, más del 90% de la población ha empezado a resignarse a que este 2026 tampoco será su año y que, tal vez, los propósitos que eligieron en Año Nuevo eran demasiado ambiciosos.
La masiva revelación se dio luego de que millones de personas revisaran sus metas de Año Nuevo —que incluían hacer ejercicio, ahorrar dinero, dejar relaciones tóxicas, viajar y “ahora sí dormir temprano”— y descubrieran que todas ya habían sido reemplazadas por el noble propósito de “
La población se acaba de dar cuenta que ya estamos en marzo
“Yo empecé el año diciendo que iba a correr todos los días y, pues sí ando corriendo, pero para alcanzar el camión porque ya no puedo gastar en Ubers”, confesó un sujeto que incluso sacó las maletas a la calle a medianoche del 31 de diciembre para recibir el año “con toda la actitud”.
De acuerdo con un estudio del INEGI, el principal detonante fue la acumulación de pequeñas señales: el pago mínimo de la tarjeta de crédito, el precio del aguacate, el hecho de que febrero haya durado tres días y que en el gym no les quisieran devolver la inscripción aunque solo fueron un día en enero.
“Cada enero la humanidad tiene una ilusión colectiva de reinicio, como si la vida fuera una laptop que se arregla con apagarla y prenderla”, explicó un sociólogo al notar que ya casi llega Semana Santa y la mayoría aún sigue pagando los gastos de diciembre.
Ante este panorama, expertos ya trabajan en una técnica para que la población establezca propósitos más realistas y no se deprima al llegar marzo y darse cuenta de que está peor que en diciembre; sin embargo, esta estrategia será implementada hasta finales de 2029.