La precariedad – La vida del foráneo (o del rifado que ya se independizó) no es sencilla. Además de luchar contra las inclemencias del capitalismo, el sistema educativo mexicano y la vida diaria, se le suma la dificultad de tener que pagar renta y sobrevivir por tus propios medios.
Por eso es común verlos sufriendo tanto, llenos de ojeras y con el característico olor a humedad de quien tuvo que lavar su ropa con prisas en la regadera la noche anterior. Cuando vives solo todo se pone más erizo y es como jugar un videojuego en modo Difícil. Se acabó la comida caliente y la vida digna de aquí a que aprendas a vivir como la gente decente.
Uno de los principales afectados de la precariedad es el refrigerador, que se va llenando de objetos malditos y espíritus ancestrales con el paso del tiempo. Ese refrigerador que no conoce ni las jergas ni el Ajax y que alberga en su interior la energía maldita de un millón de voces gritando de terror y luego extinguiéndose en el silencio.
Para que no tuvieras que explorar uno y perecer en el intento, te traemos las 17 cosas que encontrarás en el refrigerador tóxico de tu amigo el foráneo.
Ya empezaron a vender jarritos de tequila atrás de las porterías
No se volverán a arriesgar a ir a un campo de los Tigres
"Ahora si vendrían holandesas, ¿verdad?", preguntó Samuelito
Ah, pero estaban m*me y m*me que querían a Holanda en Nuevo León Sol Naciente…