México.- No importa cuánto berrinche hagamos sobre el cambio de las palabras; cuando un idioma está vivo sus vocablos siempre se modifican, tienden a pronunciarse de otro modo o cambian su significado, o incluso las dos cosas (como en la palabra “güey”, que viene de “buey”, y que incluso ya evolucionó a “we”).
Por ello, es momento de sacar a la luz el viejo problema lingüístico-existencial sobre si las quesadillas deben llevar queso “porque su nombre lo dice”,
hacer equipos de tres y discutir inútilmente defendiendo nuestro punto de vista.Pero, para tener buenos argumentos, veamos otros ejemplos donde la palabra no revela su significado, nomás para que vean que ese “porque su nombre lo dice” al idioma español
le vale diez hectáreas de salchichonería:
NO SALIÓ COMO ESPERABA PERO CIERTO
"Ya que vemos el resultado del partido, volvemos a platicar"
"Necesito hablar con alguien... ¡hoy solo hubo un partido!", exclamó un aficionado
A VER SI NO SE DESQUITAN CON LA EMBAJADA MEXICANA PERO CIERTO
INO A HABLAR DE SU NUEVO DISCO