Veralandía.- Todos tenemos a una tía friolenta que a pesar de que el sol pegue sabroso, ella trae un chal o un “suetercito” por si al rato “refresca”.
Estas tías viven muy a gusto en su casa en donde cierran todas las ventanas sin que nadie les diga nada, pero cuando salen al mundo exterior, creen que el resto de la sociedad responderá con la misma abnegación que sus gatos, cosa que no es así.
La siguiente pelea en un camión por el sacro santo derecho a que entre aire por la ventana es épico,
pues los dos contrincantes aplican la filosofía de Gandhi de ‘desobediencia en silencio’, pero ninguno de los dos cede un ápice.
A pesar del evidente calor que en ese momento hacía, tu tía decidió que no podía darle ningún chifloncito de aire, cosa que fue combatida por el hombre gordo con temperatura corporal normal.
¡Esto es lo bueno de vivir en sociedad!
Están valorando también prohibir las crepas
Huyeron peor que si los fuera persiguiendo el T-Rex
Ya puede adquirirse a solo 299 dólares
Hay menos presión ahí que en la defensa de su equipo
GRACIOSITO PERO CIERTO
NI CUENTA SE DIO PERO CIERTO