Ciudad de México.– Un grupo de whitexicans se agarró a golpes en pleno Gran Premio de México de la Fórmula 1, y ahora son las estrellas de la sección C4 Jimemes de El Deforma.
La elegante trifulca tuvo lugar antes de los ensayos en el Autódromo Hermanos Rodríguez —porque aparentemente en la F1 todo es Gran: Gran Premio, Gran Confusión y ahora Gran Golpiza—. El evento, que debía centrarse en la pericia de los pilotos, terminó destacando más por la falta de coordinación de los asistentes.
Lo que prometía ser un día de regocijo entre la clase privilegiada que jamás supo practicar un deporte, se transformó en un zafarrancho donde hasta cerveza artesanal fue derramada sin misericordia.
Con lujo de detalle, nuestros becarios narraron los hechos como si fueran una transmisión del “Perro” Bermúdez, lo que fácilmente podría convertirse en un audiolibro épico sobre el caos clasista.
Los protagonistas del altercado —seres humanos con camisa blanca planchada, lentes oscuros y respeto nulo por la santidad de la cheve— no solo incomodaron a los villamelones presentes, sino que terminaron bañados en una mezcla de líquidos, emociones y vergüenza pública.
El incidente deja claro que este… digamos deporte, no pertenece exclusivamente a la “crema y nata” de la sociedad, como se ha querido creer, sino que también alberga su buena dosis de testosterona, arrabal y mala vibra premium
.
"¡¿Qué no tienen nuevas ideas?!", exclamó el sujeto
"Si es tanto el amor al deporte, pues nos sacrificamos", señaló un ejecutivo del organismo
"Y VOS, ¿CUÁNTOS SANDWICHES TENÉS?", PERO CIERTO
"Esa está buena para ir al Corona Capital", expresó un ciudadano
En Venga la Alegría harán una recreación de cómo queda el ganado
COCHILOCAMENTE REAL