Banqueta Naranja.- Algunos ciudadanos han captado al excandidato Jorge Álvarez Maynez tomando de mala manera los resultados electorales.
Quien al principio no dejaba de sonreirle a la vida incluso en momentos serios como los debates presidenciales, ahora ha sido visto por la “calle de la amargura” sin poder todavía creerse el no haber podido llegar ni al 10% de las preferencias de la votación.
Es así que ya con un cariz completamente diferente, el tal Maynez fue visto echando unas caguamas “banqueteras”, mismas que seguramente comenzaron en cuanto terminó la “ley seca” como para recuperar el tiempo perdido.
En la foto que ya está circulando en todas las redes, se puede ver al excandidato naranja con una barba de varios días y con la mirada perdida en el infinito, señal que la campaña no resultó como lo esperaba.
Según testigos oculares, el susodicho se alteró cuando alguien puso en Spotify la rolita ” Maynez, Presidente”, misma que pareció molestarle pues incluso hasta amenazó con el envase de la caguama a quien la había puesto.
Tal parece que esta es la consecuencia de tener regimenes democráticos, el cual llena banamente de esperanza a los candidatos, quienes al final terminan desolados y con bajones anímicos que pueden durar varias semanas hasta que les avisan que están en la lista de pluris de sus partidos.
Importante: Recuerda que El Deforma es un sitio de entretenimiento, humor y sátira. El contenido en nuestras notas NO debe de ser tomado como una fuente real de información aún cuando algunos elementos de la nota sean parte de la realidad. La única sección en donde el contenido de las notas es 100% real es en “Increíble pero Cierto.
A FARMEAR A OTRO LADO PERO CIERTO
"A ver, y ¿cuánto aporta la IA al PIB?", retó un sujeto luego de enviar…
"No querían mostrar gameplays, pues los filtramos", declararon los hackers
Llegó corriendo al enterarse que cómo se presentó la actriz
Se fue y volvió en lo que tarda un cóctel de camarones en ser servido
Ya con esto está perdonada Lavadero Sacro.- Después de un tiempo de silencio, Karla Panini…