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15 productos que creías que eran sanos y que ya desmintió el nuevo etiquetado

Desenmascarando a los productos sanos un momo a la vez

El Nuevo Etiquetado – Entre los muchos cambios que ha traído el 2020 a nuestras vidas, uno de ellos destaca por su crueldad: el nuevo etiquetado. Gracias a la NOM-051, ahora todas las marcas deben hablarse al chile y declarar si sus productos tienen exceso de alguna cosa u otra.

Esto ha desatado una serie de desagradables sorpresas con muchos productos que juran ser sanos, de dieta, naturales y a la mera hora terminan exhibidos como poco sinceros por el nuevo etiquetado.

Más de uno se quedó como Regina George, sintiéndose traicionado por un alimento que había prometido ayudarlo en su viaje hacia una vida más saludable. Pero, ¿realmente prometían eso? Una de las cosas que reveló el nuevo etiquetado es lo fácil que nos dejamos engatusar por un empaque color tierra con letras verdes y alguna variación de la palabra “natural”.

Muchas veces la verdad de los productos estaba ahí a la vista, pero nos negábamos a verla. Acá algunos de los alimentos que más nos han roto el corazón ahora que el nuevo etiquetado ha sacado del clóset a muchos.

1. La inocente granola resulta no ser tan inocente. Lo veíamos venir de la que tiene chocolate, ¿PERO LA PREMIUM?

 

 

2. Nos burlamos de Karla Panini, pero la verdadera traición está en otro lado…

 

3. Miren, no les voy a mentir, de todas maneras la voy a comprar

 

4. No se dejen engañar por un empaque blanco, unas letras verdes y una cara bonita

 

5. Wey, tiene una cama de chocolate abajo, no sé qué esperábamos.

 

6. Ni los chiles se salvan del nuevo etiquetado.

Siendo justos, nadie se va a comer la lata entera de una sola sentada… ¿O SÍ?

7. Se antoja un snack sano como unos buenos…

¿Sabe qué? Démelos de todas maneras.

8. Piénsale mejor para tu siguiente carnita asada.

9. Se suponía que ustedes eran sanas, nobles e incorruptibles.

 

10. ¿Cómo que un PASTEL tiene exceso de azúcares?

 

Unos momos al día, la clave de la alegría

Ahora que ya quedó claro, los dejamos con algunos memazos al respecto…

11. ¿Saben qué si contiene esto? CRINGE

12. Bueno, tal vez el nuevo etiquetado no sea tan mala idea

 

13. Itachi Uchiha be like

 

14. Nooooooo

15. Vamos a asumirlo, seamos sinceros.

Veamos entonces qué es lo que se denomina como dieta sana

Se denomina dieta sana a aquella ingesta de alimentos que ayuda a mantener, recuperar o mejorar la salud.

Es un proceso automático, producto de la cultura, y a la vez un acto voluntario que está condicionado por diversos tipos de factores que determinan una buena o mala alimentación.

La correcta nutrición es uno de los pilares de la salud y el desarrollo, permite reforzar el sistema inmunitario, contraer menos enfermedades y gozar de una mejor salud. La gente sana es más fuerte, más productiva y está en mejores condiciones de desarrollar al máximo su potencial.

Se puede llevar una dieta sana mediante varios alimentos ya sean de origen vegetal o animal. Una dieta equilibrada se considera, junto al ejercicio, una manera importante de reducir los riesgos para la salud asociados a la obesidad o la hipertensión entre otras enfermedades.​

Durante los primeros años la buena alimentación y nutrición son fundamentales para la salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La lactancia materna es uno de los factores más importantes, pese a lo cual apenas un tercio de los lactantes reciben lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses

Existen gran variedad de posturas y planteamientos que pretenden definir una dieta sana,3​ así como guías alimentarias diversas, y la cantidad de agua por individuo. La Organización Mundial de la Salud da cinco recomendaciones, aplicables tanto a individuos como colectivos:

Ingerir un número igual de calorías que el cuerpo está consumiendo.
Aumentar el consumo de alimentos vegetales, en especial frutas, verduras, legumbres, cereales y nueces o similares.
Reducir el consumo de grasas y consumir preferiblemente ácidos grasos insaturados en lugar de grasas saturadas o ácidos grasos trans.
Reducir el consumo de azúcar. Un informe de 2003 recomendaba que se debía consumir menos de un 10 % de azúcares simples.
Reducir el consumo de sal y de sodio, cualquiera que sea su origen, y consumir sal yodada.

Dieta sana para reducir enfermedades

Existe una probable relación entre el estilo de vida, incluyendo la alimentación, y el descenso del riesgo potencial de padecer enfermedades como el cáncer y otras enfermedades crónicas. Una dieta sana puede consistir en el consumo de alimentos de origen vegetal con un consumo limitado de alimentos de alto contenido energético, bebidas alcohólicas y sal a la vez que una reducción del consumo de bebidas carbonatadas y de carnes procesadas.

El tomate cocinado con aceite, verduras de género allium y vegetales crucíferos como la coliflor parecen contener elementos que se están estudiando por sus propiedades anticancerígenas.

Algunas enfermedades crónicas presentes en occidente están asociadas al incremento de los niveles de IGF-1. Algunos hallazgos de la biología molecular y la epidemiología sugieren que el consumo de leche favorece el desarrollo de enfermedades crónicas como la arteroesclerósis, la carciogénesis y algunas enfermedades degenerativas.

Cáncer y la alimentación
La OMS ha dictaminado que un 30 % de los factores relacionados con el cáncer tienen relación con la alimentación.

El consumo de ciertas carnes rojas (vacuno y cordero) está relacionado con un aumento moderado del riesgo de padecer cáncer de colon.​ No se ha demostrado un incremento del riesgo en el caso de la carne de cerdo, si bien se han realizado pocos estudios bien diseñados hasta la fecha.​ Asimismo, se ha demostrado una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de colon asociada al consumo de carnes procesadas.​

Dietas poco sanas
Las dietas poco saludables son un factor principal de riesgo para el desarrollo de un buen número de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

La OMS estima que unos 2,7 millones de muertes se producen cada año asociadas a dietas con poco consumo de verduras y frutas.​ Por ello, esta causa de muerte se considera como una de las causas de muerte evitables más extendidas.

Se estima que diariamente una persona toma alrededor de 200 decisiones relacionadas a los alimentos y bebidas que se ingieren. Sin embargo, está demostrado que la mayoría de estas decisiones son tomadas sin mayor cuidado, por lo que pueden ser fácilmente influenciadas por agentes externos. Siendo la obesidad uno los principales problemas de salud a nivel mundial, han surgido propuestas que buscan aprovecharse de la maleabilidad de este comportamiento. Una de ellas es la manipulación de la manera como se nos presentan las opciones (“choice architecture”), que busca influenciar nuestras decisiones de tres maneras: simplificando la presentación, evocando asociaciones automáticas y haciendo más atractivas algunas opciones.

Concebido en este marco conceptual, se realizó un experimento en el que se presentaron a los comensales dos estímulos simultáneos relacionados con la información calórica de cada plato. Los resultados indican que aumentó la probabilidad de elegir al menos un plato con un contenido calórico medio y disminuyó el consumo promedio de calorías en proteínas. Sin embargo, esto fue compensado por un aumento en el consumo de calorías en ensaladas. Esto refuerza la noción de que el “choice architecture” incide sobre las decisiones de alimentación que tomamos, pero no conduce necesariamente al resultado más deseado. Fuente: Wikipedia

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