México.- Fausto Salamidovitz, jefe de una pequeña empresa de marketing digital, se llevó varias sorpresas esta semana. Por mucho, las expectativas de que sus empleados “huevonearan” y bajaran la productividad durante la cuarentena
se vieron superadas por el hallazgo de que, de hecho, los puede explotar a distancia, sin salir de su casa.Cuando a Fausto le notificaron que tendría que dar a sus empleados home office para evitar la propagación del Coronavirus, el mandamás de la compañía puso el grito en el cielo. De inmediato, telefoneó a sus lacayos principales para pedirles que “por favor, no hay que bajar la guardia, quiero reportes todos los días, todas las horas”, o de lo contrario los despediría.
Sin embargo, estos tres días de cuarentena han transcurrido con normalidad. De hecho, no sólo la productividad se mantuvo, sino que además mejoró, pues los empleados ahora se encontraban relajados, no perdían tiempos en traslado ni en comida y en definitiva estaban de mejor humor. Todo ello, se vio reflejado en la calidad del trabajo.
“Vaya, con que así funciona el capitalismo”, reflexionó Fausto
, tras percatarse de que la ilusión de descanso es también un arma del capital para mantener el estatus de las cosas, así como empleados más dóciles, desunidos, desinteresados pero, eso sí, muy productivos, pues no tienen nada más.
Entre esos individuos y 7 federaciones, su reelección está garantizada
BUEN CHICO PERO CIERTO
"Aquí estuvo Cynthia Klitbo viboreando a los demás", aclarará el clasificado
Volverá pronto pero ahora con su ropa sucia
"No es cosa de la subestación, es algo de la alineación de los planetas", justificaron
LAS AUTORIDADES DIJERON QUE ES "OFERTA Y DEMANDA" PERO CIERTO