Sala de Espera.- Ante la imposibilidad de reunirse para una Posada, un grupo de chavorrucos, bien habidos, se juntarán este fin de año para tomarse la presión y los niveles de glucosa, y con ello, saber cuánto pozole y buñuelos pueden ingerir.
‘Ah, a los exámenes del azúcar sí voy’, exclamó un chavorruco ocupado que nunca tiene tiempo para la reunión anual.
Ante el panorama de la reunión médica, ahora los integrantes de tan selecto grupo están batallando para definir la clínica donde tendrá lugar el encuentro, pues no todos viven por el mismo rumbo, y “la gasolina no la regalan”, como dijo en mensaje uno de los jóvenes con canas.
“Por mi mi casa hay una que no es tan cara y hasta incluyen el examen de triglicéridos’, aseguró uno de ellos convenciendo a los demás de la ganga de la situación.
Los que salgan bien del ácido úrico y de los niveles de colesterol, aprovecharán la ocasión para irse enfrente de la clínica para consumir cervezas lights con chicharrones, y celebrar así un año más de vida de no haberse visto con ex compañeros de prepa, familiares lejanos ni haberse encontrado por ex tóxicos.
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