La TAPO.- Para los chilangos, el sueño chilango consiste en imaginar una ciudad ideal donde que todo lleve bolillo, o el metro no esté tan lleno, o haya más estrellas en el cielo, o no haya tanto tráfico. Pero para los de provincia que llegan a vivir a la CDMX, el sueño chilango consiste en poder hacer una vida decente y digna (además de que ya no les digan que son “de provincia”).
Sin embargo, conquistar el sueño chilango cuesta mucho sudor, lágrimas, sangre, gastritis e insomnio, lo que te hará preguntar: ¿valdrá la pena salir de mi terruño para emigrar a la CDMX?. Sí, sí vale la pena cada maldito minuto que pasas en la CDMX, pero debes saber que sólo los más valientes logran domar a la primera a esa bestia feroz de la capital, el resto deberá superar una serie de obstáculos y no la tendrán nada fácil.
Veamos entonces cuáles son las pruebas más duras que un provinciano poco experimentado enfrenta cuando llega a la ciudad de las guajolotas. Después de haber superado todos estos obstáculos, podrás recibir tu título de “chilango adaptado y adoptado”
. Toma nota:
Lo vieron por última mes en la mesa del Blackjack
"Aquí solo vendemos latte y panqué de limón"
"No hay manera en que me hagan comprar la consola", había advertido hace poco
Después fue sacado del lugar Casa re-Blanca.- JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, corrió a…
"Te doblamos la pantalla... y el precio"
"Por eso quería que no hubiera clases en el Mundial", externó