México.- Todos en algún momento de nuestras vidas (principalmente en la infancia) hemos sido víctimas de regaños, reprimendas y varios manazos por andar de “tentón”. Y es que tomar algo que no es nuestro y mucho menos sin preguntar, merece un buen castigo.
Y aunque casi nunca sea algo realmente delicado, sí nos puede evitar algunos inconvenientes. Tal es el caso de esta colombiana que sin dudar, buscó un bálsamo para labios, vio algo parecido y se untó con el tesoro encontrado.
Esta joven con labios resecos optó por no preguntar a quién pertenecía el frasquito encontrado o peor aún, qué se encontraba en su interior. Para su sorpresa, sus labios empezaron a adormecerse, pues el “bálsamo” no era labial, sino un relajante anal:Lo verdaderamente intrigante es saber a quién pertenecía este ungüento y cuál es su verdadera finalidad, ¿disfrutar de los placeres carnales o los placeres escatológicos?
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