México.- En ocasiones el amor hacia una persona suele ser una triste trampa que conduce al autoengaño de la ilusión. Un ejemplo de ello son las “Velitas prendidas”, que son la opción de reserva en donde muchos desdichados y desdichadas caen por amor.
Ser una velita prendida es una posición más elevada que estar en la “friendzone” pero igual de limitante y denigrante, ya que el individuo que se encuentra bajo este título desperdicia los mejores años de su vida por la posibilidad de salir con aquella persona que solamente se encarga de encender el boiler de sus sentimientos.
Ya empezaron a vender jarritos de tequila atrás de las porterías
No se volverán a arriesgar a ir a un campo de los Tigres
"Ahora si vendrían holandesas, ¿verdad?", preguntó Samuelito
Ah, pero estaban m*me y m*me que querían a Holanda en Nuevo León Sol Naciente…
NÓRDICAMENTE CIERTO