México.- Vivimos en un país divido, carcomido por sus diferencias. Uno en el que, en lugar de abogar por el interés común, despreciamos a los que son distintos a nosotros. En todas partes nos discriminamos: en el trabajo, en la calle, en la fila del OXXO o en las cabinas eróticas en las que no dejan pasar niños
.Sin embargo, uno de los mecanismos de exclusión más invisibles es el lenguaje. A menudo escuchamos frases que, por la forma en la que están dichas, son motivo de burla; expresiones como “haiga”, “picsa” o “necatsa“. Pero eso sí, otras como “waifu”, “prro”, “ocs” o “100tifiko” son aceptadas, celebradas y reproducidas por la chaviza.
El caso que hoy nos ocupa es el de la expresión “la calor” versus su forma presuntamente correcta: “el calor”. En este caso, un ligero cambio en el género del sustantivo permite develar el perfil psicosocial del emisor
y el cual es traído hasta ustedes por el Equipo de Investigaciones Antropomórficas del Deforming."Ni permiso nos pidieron", declaró Shigeru Miyamoto
Aprovechando que ya están medio perforadas
YA HAN DE ANDAR EN LOS YONKES PERO CIERTO
TÓMBOLAS BENDITAS PERO CIERTO
POR POCO Y SE ENCUERA EN EL ESTUDIO
HASTA OKUPA SALIÓ EL SUJETO