México.- Las piñatas se encuentran tan relacionadas en las fiestas navideñas mexicanas, casi como los bailes del caballo dorado, la embriaguez adolescente, las peleas entre tíos y jugar con fuegos artificiales cerca del gas estacionario.
Esta bella tradición que mezcla violencia, miedo y supervivencia ha hecho de cada niño mexicano un gladiador del patio de concreto dispuesto a llevarse el botín más grande de dulces baratos y frutas magulladas que quepan en sus manitas.
Es por ello que nuestro equipo de mexicanos clichés con bigote, sombrero y sarape han desentramado los aspectos fundamentales que giran en torno a esta figura efímera cuyo destino está a merced del verdugo y su buen tino.
ACABAN DE HACER SOLD OUT EN GUADALAJARA
INFILTRADAMENTE CIERTO
En caso de no funcionar, se curará cerrando todas sus redes
"Todavía puedo jugar 20 minutos sin hielo"
ARREPENTIDAMENTE REAL
Para que sea apropiada para las nuevas generaciones