México.- Compartir la comida es un acto de generosidad y amistad, pero existen seres que acechan esos momentos de vulnerabilidad sentimental
y se comen hasta la hoja del tamal o el letrerito que decía “por favor, no comer”.Es por ello que nuestro equipo de especialistas en relaciones diplomáticas ha elaborado estos sabios consejos para que tu comida perdure por el resto de la humanidad, o al menos hasta la hora del almuerzo.
LOGÍSTICAMENTE REAL
"No la usaría ni aunque me la regalarán", amenazó un organizador
“Ni han de estar tan bonitos los géiseres”, se resignó un aficionado mexicano
HUMILDEMENTE REAL
Les aplicamos un "Tata" Martino