Típico que caminas 32 kilómetros para llegar a tu chamba y tu jefe te recompensa con un auto

Típico que caminas 32 kilómetros para llegar a tu chamba y tu jefe te recompensa con un auto

por Lui

A quien madruga Dios lo ayuda

El Internet.- Walter Carr, un joven que reside en Alabama, tuvo su primer día de trabajo en una compañía de mudanzas el viernes pasado. Lo único malo fue que su auto un día antes se descompuso, lo que le iba a dificultar cumplir con su deber.

Mientras muchos hubieran dicho: “pos le digo a mi jefe que me disculpe, que no puedo llegar”, o “tendré que tomar un taxi”, o “mejor trabajo en otra casa”, este joven seguramente pensó algo más arriesgado: “no hay bronca, me rifo, que sea lo que Dios quiera, voy a caminar, total, ¿qué tanto son 32 kilómetros?”

Y se aventó esa distancia a pie, lo que equivaldría a caminar desde el sur de la CDMX hasta un alejado punto de Ecatepec.

Desde muy de madrugada se puso a recorrer esa larguísima distancia para llegar a la casa de Jenny Lamey, quien había contratado el servicio de mudanza. Poco antes de llegar, un policía se lo encontró y le invitó un cafecito. Walter le contó al oficial su increíble aventura, y el policía, conmovido, decidió levar a Walter a su destino.

Walter Carr tenía que llegar a las 8 AM a casa de Jenny para comenzar la talacha, pero se le hizo temprano y llegó casi dos horas antes. Jenny le dijo que descansara un poco, pero él no aceptó y se puso a trabajar desde la madrugada. Mientras tanto, Jenny Lamey se enteró de esta hazaña y difundió en sus redes sociales la conmovedora historia que consiguió que muchos internautas recuperaran su fe en la humanidad.

El gerente de la compañía de Mudanzas también se enteró de la historia de su nuevo empleado, así que decidió ir a conocerlo. En recompensa, le regaló un automóvil a Waler. Qué agradable sujeto.

Walter Carr dijo estar muy agradecido, y confesó que tuvo una infancia muy dura, pues vivía en Nueva Orleans y tuvo que mudarse debido al huracán de 2005. Los internautas hicieron una coperacha para que Carr compusiera su automóvil, juntaron unos 8 mil dólares, pero porque su jefe se puso guapo y ya le regaló un auto, Carr dijo que esa lana mejor la va a ocupar para seguir estudiando.

Esta historia de esfuerzo, dolor, sufrimiento, dedicación y éxito no la tiene ni La Academia, ¿sí o no, raza? Así, que ya lo sabes, querido Godínez, ¿quieres triunfar en el mundo laboral?, pues ponte a caminar 32 kilómetros.

 

 

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