Hice un trío con mi papá y mi tío y esto fue lo que sucedió

Hice un trío con mi papá y mi tío y esto fue lo que sucedió

por Pedro

“Al principio tenía nervios, hoy no me arrepiento de nada”

 

México.- Durante años mi familia y yo hemos sido muy unidos, tanto que al pasar de los años nuestros lazos afectivos se han ido mezclando hasta el punto de causarle incomodidad a las personas que nos rodean por la química que nos encanta presumir.

Es por ello que durante años comencé a fantasear con mi padre y mi tío, los pilares de mi vida personal con quien realmente puedo mostrar mi lado más sensible sin temor a ser juzgado. Así que me quite todos los temores y tabúes para proponerles algo que siempre había deseado, hacer un trío.

Durante años planeé realizar mi fantasía

 

Al decirlo me sentí un poco nervioso y liberado, mi tío aceptó inmediatamente la propuesta y me abrazó con fuerza ya que tenía años deseando hacer algo conmigo. Mi padre se mostró más distante y preocupado, sobre todo porque tenía años sin practicar desde que murió mi madre, pero después de unos minutos decidió unirse a nuestra aventura familiar.

Después de tanto planear el lugar para hacerlo, pudimos reunirnos a hurtadillas a la casa de mi tío un fin de semana que mi tía y sus hijos dejaron la ciudad. En la oscura sala llena de retratos familiares que nos motivaron un poco, comenzamos a quitarnos los nervios con un par de cervezas y después de una larga charla comenzamos nuestra divertida sesión.

La sala de mi tía se convertiría en testigo de nuestras clandestinas aventuras

 

Mi tío fue el primero en ponerse cómodo, seguido de mi papá quien se mostraba nervioso con sus manos temblorosas y húmedas que provocaban un rechinido desafinado mientras que yo elegía las tareas que cada quien haría mientras un dolor en el estómago ocasionado por los nervios no me dejaba pensar.

Los primeros minutos fueron caóticos y entre los gritos y toqueteos sobresalían los dedos callosos de mi tío y la voz agitada de mi padre mientras yo sostenía con todas mis fuerzas y casi me metía el micrófono mientras trataba de recordar la letra de “Rayo de luna” de los panchos.

Han pasado diez años desde aquella primera vez y ahora mi tío y mi padre somos requeridos para armonizar los desayunos familiares de mis tías  y una que otra fiesta privada en la que nos contratan para demostrar nuestro talento como un trío musical.

 

Ahora tocamos en distintos bares y cantinas de la ciudad

 

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