“Híjole, joven, pues le cobraría lo doble, es que ya es bien noche”

Base de Taxis a.U. (Antes de Uber).- En el mundo de las calles y las avenidas podemos encontrarnos con buenos taxistas, unos incluso alegrarán nuestro trayecto, pero existen otros que simplemente son insoportables o nos hacen tener miedo. Todos hemos padecido alguna vez a esa clase de taxistas.

El Equipo de Taxtitólogos del Deforma estudió el comportamiento de diez tipos de taxistas. En algunas de las descripciones aquí anotadas haremos referencia a ese aparatito caprichoso llamado taxímetro; pero en general, estos taxistas pueden encontrarse en lo largo y ancho del país, sin importar la zona. Veamos:

 

1. El clásico de clásicos

En realidad, este taxista no es un problema, es  la prueba de que aún debemos tener fe en la humanidad. Este taxista es el más amable de todos. A veces notarás que su taxi dice “fresco” y no sabes por qué. Sabes que siempre escuchará “La estación de los clásicos” y siempre ocurrirá la misma plática con él:

—¿Y qué dice la lluvia?

—Pues nada, está lloviendo mucho.

—Sí, joven, está canijo. ¿Ya a la chamba?

—Sí, ya, pues no hay de otra.

—Sí, pues no hay de otra.

Etc.

2. El taxiescándalo

Son los taxistas más jóvenes. Su carro es un rave andando, son incluso más estruendosos que los bocineros del metro, les fascina subirle todo el volumen a su disco de reggaetón o de cumbia. Sólo son tolerables cuando el trayecto no es tan largo y cuando ponen buenas cumbias en su reproductor.

3. El alterado

Este anti-ejemplar taxista sufre una alteración en sus pensamientos, lo cual le hace sentir un vacío interior que quiere llenarlo cobrando de más. Por ello, ha alterado su taxímetro para que la cuenta que debes pagar sea dos veces mayor que el costo real de tu viaje. Este tipo de taxistas son los que nos hacen perder la fe en la humanidad.

4. El Don Juan

El taxista Don Juan se caracteriza por tener miles de historias de amores fugaces y emocionantes. Durante el viaje, te contará que tiene dos esposas y tres amantes. Aunque sus aventuras ocurrieron sólo en su maravillosa imaginación, a veces las historias son divertidas, pero otras veces son perturbadoras.

5. El que no llega “hasta allá”

A decir verdad, casi ningún taxista llega “hasta allá”. Siempre que intentas viajar más de diez kilómetros te dicen: “híjole, joven, es que hasta allá no llego”. Sin embargo, hay algunos taxistas que su “hasta allá” se acorta a cinco kilómetros o menos. No importa si sólo quieres tomar el taxi para ir al metro más cercano, el taxista parece tener la consigna de no salir de su colonia.

6. El incomodador

Este taxista puede ser serio y silencioso, pero su carro es el más incómodo que te puedas encontrar. Siempre tiene el asiento echado hasta atrás, y, si vas con algún acompañante, uno de los dos tendrá que sufrir por flexionar tantos las piernas y no poder moverse. Por si fuera poco, algunos taxistas incomodadores acondicionan su unidad con un agradable olor a humo de cigarro.

7. El negociante

Este malévolo taxista lo puedes encontrar a partir de las doce de la noche. Tiene el taxímetro desconectado y te dirá cuánto habrá de cobrarte antes de que lo abordes. La tarifa siempre será pactada y mínimo será tres veces más cara de lo que imaginas.

8. Y el más temido de todos: el que sedujo a Norma

Si vas a las diez de la noche con traje de lentejuelas y abordas un taxi, a la altura de Reforma, ¡ten cuidado! Este taxista puede seducirte. Sus señas particulares es que conduce un Volkswagen del año 68, y tiene fama de mal poeta.

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