Desde que eres un joven con ilusiones hasta que te conviertes en un rucanrrol de los clásicos

Valle de Chavorrucos.- Porque el tiempo nunca pasa en vano, te contaremos de una vez cómo será tu dolorosa metamorfosis de ser un joven a un chavorruco.

No debes temer, todos viven este proceso, la diferencia es que en esta época ser chavorruco es más gracioso, pues existen las redes sociales para darse cuenta de quién está llegando a ese momento de la vida conocido como la “chavorruquecencia”.

Nuestro equipo de veteranos de El Deforma te explicará en nueve tristes pasos qué es lo que vivirás cuando te conviertas en un chavorruco. Apúntele bien:

 

1. El cuarto de siglo

Para dramatizar, a ese aniversario no le dices “25 años”, sino “cuarto de siglo”. Éste es el primer síntoma, el cual tiene consecuencias como volverte intolerante a la lactosa o quedar dado de alta en Hacienda. En caso de que aún no hayas terminado tu licenciatura, pasas automáticamente a ser un fósil.

2. La temida llegada al tercer piso

De los 25 a los 29 años es sólo un brinquito. Llegas al tercer piso y ya no es tan divertido apagar las velitas del pastel. Aquí es donde inicia el verdadero proceso de la chavorruquización: hay dolencias físicas, responsabilidades, una lista de amores fallidos y lo principal: unas infinitas ganas de dormir temprano.

3. Problemas auditivos

No te asustes, no vas a padecer sordera. Los problemas auditivos son otros: descubrirás que la música “de tus tiempos” era mucho mejor que la de ahora. No tolerarás casi ningún éxito del momento. Este paso culmina cuando escuchas tus rolas favoritas en Universal Stereo.

4. Sueño repentino

Te da una extraña manía por bostezar desde las once de la noche. Prefieres quedarte en casa y taparte con tu cobijita de tigre que ser un tigre en la cama o desvelarte en una fiesta.

5. Frente amplia

Así es, comienzas a despedirte de algo que en verdad vas a extrañar y te dejará muy frío: tu cabello.

6. Metamorfosis corporal

Aunque, a esas alturas, ya te lastimaste mucho la rodilla, hay otros signos de tu chavorruquez, los más importantes son dos: panza de chelero y patas de gallo.

7. El vocabulario obsoleto

Comienzas a utilizar palabras que ya no se ocupan y que tú crees que aún están vigentes. Así es, amiguito, algún día tus palabras favoritas serán palabras de “señor fuera de onda”; mientras tanto, puedes burlarte de los que dicen: “está de pelos”.

8. Súbitos ataques de regañar a los más jóvenes

“Ah, esta juventud moderna que ya no respeta nada”, dices mientras mueves tu cabeza en modo de desaprobación.

9. Último paso a la consagración: contar chistes malos

Cuando comienzas a querer ser standupero, significa que, ahora sí, ya valió. Eres un chavorruco consagrado. Ya puedes ir tramitando tu credencial de la tercera edad.

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