El mole la espera para espolvorearle el ajonjolí

Nixtamal de los Olotes.- Se ha confirmado el regreso de una comida corrida, quien se había ido de su hogar después de que sus padres la encontraron revolcándose con un chile en nogada.

La afectada peregrinó sin éxito por muchas cocinas, desde una italiana hasta cantonesa. Por más que le echaba ganas, no podía llevarse bien con los platillos autóctonos.

Durante su ausencia, la susodicha leía con frecuencia el pasaje de la Biblia del hijo pródigo, pues le daba ánimo y esperanza de volver a su anhelado espacio.

“Ningún sartén es como el que tenía en casa. Por más que conocí cazuelas, nomás no encontraba mi cochambre favorito”, explicó con jabón en los ojos recordando aquellas por las que pasó.

En su larga travesía, la comida corrida concibió una bendición en forma de sándwich y, aunque es muy pequeño aún, acompaña a su progenitora a todos lados, desde recepciones del embajador hasta festejos de XV años.

Unas flautas y unas enchiladas la recibieron con las tortillas abiertas pues, desde que se fue, quedaron confinadas a la parte más profunda del refrigerador.

El pozole fue el que más se alegró con su regreso, ya que siempre tuvo sentimientos encontrados por ella. Ahora aprovechará que ha vuelto para aventarle los granos y proponerle que sean primer y segundo tiempo para toda la vida, aunque tendrá que luchar contra el mole que tenía tiempo de querer espolvorearle el ajonjolí.

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