Por eso él no lleva prisa

Escuela de la vida.- Augusto Manuel es un joven de 27 años que está valorando sus opciones en la vida. Como resultado, ha decidido tomarse un año sabático que, por razones ajenas a su voluntad, se ha extendido a cinco años hasta ahora.

Cuando sus padres lo empiezan a hostigar para que haga algo, les contesta que “las mejores cosas en la vida llegan a aquellos que saben esperar”.

Él asegura que no quiere trabajar en algo que lo haga infeliz, como le pasó a su padre, aunque agradece que su mamá le dé dinero y que siempre haya comida en su casa mientras suceden las cosas.

Su madre reporta que, aunque le llegan ataques de ansiedad y duerme hasta muy tarde, “es un buen niño” y ve gran potencial en él.

De seguir con su ritmo actual, Augusto habrá pasado bien librado la década de los veintes sin estrés ni compromisos, como le está pasando a varios de sus compañeros de preparatoria que tienen que trabajar todos los días como premio por haberse graduado jóvenes de la universidad y a quienes ya hasta canas les están saliendo.

“A veces siento la presión de mis padres, pero para que ya no estén jodiendo me voy a meter a un diplomado por ahí”, reveló el joven después de una pelea con su padre.

Después de su desayuno al mediodía, el joven suele leer para ilustrarse y evitar sentir que la vida se le está yendo en nada. Hace poco leyó El Monje que vendió su Ferrari, donde aprendió el valor de las siestas justo después de comer para regenerar el alma.

Se especula que el universo conspirará para que le lleguen maravillosas cosas al pequeño gran Augusto Manuel.

Compartir Nini asegura que las mejores cosas les pasan a aquellos que saben esperar