“Provechito”

México.- La hora más feliz de todo oficinista es cuando sale a comer. Es un lapso estratégico que le permite explorar el mundo más allá de su cubículo, sentir la luz del sol y mirar a otro tipo de personas con distintas actividades.

Destacados biólogos urbanistas han analizado con minucia los usos y costumbres de estos simpáticos seres cuando salen a recibir sus sagrados alimentos. Ir a comer a la fondita se ha transformado en un verdadero ritual entre ellos, a tal punto que cada movimiento es preciso. El comportamiento del oficinista debe cumplir una serie de lineamientos implícitos; de lo contrario, su título de Godínez es retirado.

Éstos son los puntos clave del ritual:

1. Primeros dos minutos

Cordialidad. El Godínez saluda a todos los comensales con un tono diplomático y elegante: “Buen provecho”. En seguida, él y sus tres compañeros realizan un registro instantáneo del sitio para elegir la mejor mesa disponible. Los especímenes más evolucionados han desarrollado en sus globos oculares un nervio óptico especial que les permite detectar en cuestión de segundos el mejor sitio para sentarse; de preferencia, uno que esté lejos del baño y cerca del televisor (sobre todo si hay partido).

2. A los cuatro minutos

Saludo cordial a la persona que los atenderá. Después, los Godínez comienzan el interrogatorio reglamentario: ¿de qué es el agua?, ¿todavía le queda…?, ¿la sopa de pasta de qué es: de codito, de letras, de moñitos?

3. A los seis minutos

Sobresale el macho alfa del clan. El Godín alfa renuncia al servicio económico y solicita un menú ejecutivo.

4. A los siete minutos

Primer tiempo. El consomé, sopa o crema son devorados con velocidad. Los comensales inician una conversación casual y moderada, realizan planes para el viernes y expelen su veneno verbal contra el colega que no soportan.

5. A los diez minutos

Segundo tiempo. El momento de las decisiones.

6. A los veinte minutos

Tercer tiempo. La decisión crucial: ¿tacos dorados? ¿chile relleno? ¿carne en chile pasilla?¿alambre de cebolla?

7. A los cuarenta y cinco minutos

Satisfacción del postre. El momento más esperado por el Godínez. La consagración de la comida corrida. El premio nunca merecido pero siempre celebrado. La razón por la que renace el niño interior. Los cinco minutos más dulces de cada día.

8. A los cincuenta minutos

Los comensales piden la cuenta. Realizan rápidamente una operación mental para determinar cuánto deben dejar de propina. Se levantan. Ahora los especímenes se han transformado: han subido de peso, su caminar es más lento y sus palabras son pausadas. Mientras se retiran, emiten otro sonido característico: “Provechito”.

9. Restricciones

El Godínez no tiene derecho a reposar por el mal del puerco. Ese privilegio sólo se utiliza para los días sábados y domingos.

Compartir Sólo un Godínez que se respeta realiza este ritual cuando va a comer a la fondita