No quiso tomar una decisión precipitada

EUA.- “¡Vas!”, fue la llamada que recibió Hugo Sánchez esta mañana mientras pulía sus pichichis.

Para su sorpresa, la voz no era de José Ramón Fernández, sino de su archienemigo y archienemigo del Piojo y archienemigo de Carlos Hermosillo, el ex técnico de la selección mexicana, Miguel Mejía Barón.

Tras 23 años de meditarlo con cautela, Mejía Barón decidió el día de hoy hacer el primer cambio en el partido de octavos de final de Estados Unidos 1994 en el que México enfrentó a Bulgaria.

“Don Miguel”, como lo conoce el personal de seguridad del estadio de los Gigantes de Nueva York, lleva más de dos décadas viviendo en los vestidores de este recinto y observando hacia la cancha, pensando qué cambios hacer.

“¿A quién meto, a quién meto?”, murmuraba mientras paseaba sobre el área técnica y veía sus apuntes, ya amarillentos.

MEJÍA BARÓN CONSULTÓ SUS APUNTES MINUTOS ANTES DE DECIDIRSE POR HUGO

“No quiero precipitarme, no quiero tomar la decisión equivocada, tengo que pensar bien a quién voy a meter”, le comentaba a los guardias con la mirada perdida en el horizonte, mientras estos hacían apuestas en las que figuraban nombres de la época como el Cadáver Valdéz o Misael Espinoza.

EL CADAVER VALDÉZ DECEPCIONADO CON LA DECISIÓN

Mejía Barón reconoció que tardó tanto tiempo en decidirse porque no quiere que lo critiquen por hacer muchas rotaciones, por lo que optó por mantener el equipo base durante todo el desarrollo del juego.

Por su parte, Luis Miguel Salvador lamentó la decisión del entrenador y manifestó que se considera a sí mismo una mejor opción para utilizar su velocidad en acabar con los bulgaros, que ya se ven cansados por el calor.

Roy Bobadilla Ver otros 6161 artículos

Presidente del club de fans de MC Dinero


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