No, no eres como un buen vino

México.- No, tu envejecimiento prematuro no es tema de orgullo, tus rodillas comienzan a doler, la espalda ya no te da como antes y tu vista empeora cada día más.

Bienvenido a tu segunda adolescencia, en donde te saldrá vello en lugares donde antes no tenías y te verás cada vez más grose.

Si aún no eres un treinteenager, pronto lo serás y puedes saber si te estás convirtiendo en uno con estos sencillos pasos:

 

Canas, muchas canas.

 

Rapadito de lado porque “fashion”.

 

Lentes de pasta dura para verse viejo-cool.

 

Patas de gallo.

 

Barbita con más canas.

 

Pelos que se mudaron de su frente a la espalda.

 

Senos pronunciados de hombre y toma omeprazol por la gastritis.

 

Música que a él le gusta y odia la nueva.

 

Tatuajes que solo en su época tenían sentido.

 

Playera ajustada para que se sienta joven aún.

 

Nostalgia por su adolescencia.

 

Panza de ñor.

 

Dolor de espalda vulnerable.

 

Dolor de rodillas al agacharse, sentarse, pararse, caminar, dormir y bañarse.

 

Converse clásicos porque no conoce otros.

 

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