Comparte esta oda para que nunca te falte aguacate en tu vida

Aguacatepec, México.- Desde que el aguacate es un producto de lujo en nuestro país, muchos mexicanos han descubierto el valor de este verdoso fruto; aunque algunos más ya lo veneraban desde que estaba a cinco pesos el kilo.

Sin importar cómo haya sido el origen de nuestro fervor hacia el aguacate, este alimento nos unifica como mexicanos.

Por ésta y otras tantas razones, los poetas le tiene una deuda milenaria al no haberle dedicado versos a este maravilloso fruto. Finalmente, esa deuda ha sido pagada y, por ello el poeta ñerobarroco Lufloro Panadero compuso una oda al aguacate.

Oda al aguacate

Puedo quedarme sin voz,

sin amor y sin petate,

sin respuestas y sin Dios,

pero no sin aguacate.

Puedo vivir sin WhatsApp,

sin que nada me rescate,

sin versadas y sin rap,

pero no sin aguacate.

 

Puedo vivir sin empeño

y perder más de un combate,

puedo quedarme sin sueño

pero no sin aguacate.

 

Puedo vivir aunque Hacienda

toda mi lana arrebate;

puedo vivir sin vivienda,

pero no sin aguacate.

 

 

Ya le confesé a mi novia:

aunque mucho me maltrates,

tu maltrato no me agobia

si después ceno aguacates.

 

Y si acaso me los ceno

con enojo, no da susto

porque, aun siendo veneno,

me los ceno muy a gusto.

 

Entonces mi pecho late

y mucho me maravillo

cuando pongo un aguacate

al interior de un bolillo.

 

Si me juzgan con desdén

los de provincia, no importa;

ni me importa si me ven

comiendo aguacate en torta,

 

porque da lo mismo el modo

para el que feliz lo prueba:

en sushi, en tortilla, en todo

el aguacate se lleva.

 

 

Por verdosos, resistentes

y por su dura potencia,

son tal vez de Hulk parientes

o de Shrek son descendencia.

 

Por la mala economía

estamos todos muy fritos

y el Gobierno debería

dar aguacates gratuitos.

 

Si yo fuera millonario

sólo haría un disparate:

habitar en un santuario

hecho con puro aguacate.

 

Gobernadores supremos:

por favor, no sean codos,

en México merecemos

aguacates para todos.

Versos de @lufloro

Compartir Le dedicamos este poema a lo más bello que Dios puso en este mundo: el aguacate