La tragedia se convirtió en bendición para los contemporáneos

CDMX, alias el Microhornito.- Tras las altas temperaturas que indican que el verano ya nos está metiendo la puntita, las 150 esculturas de cera que tenía el Museo de Cera de la Ciudad se han derretido y ahora forman la obra monumental más grande de la capital.

Aparentemente la culpa la tuvo Godínez, el conserje, a quien se le olvidó prender el aire acondicionado antes de salir ayer en la noche. Investigaciones de la AFI indican que se le hacía dos tres tarde para llegar a ver la repetición nocturna de Ventaneando porque Godínez quería ver con qué ocurrencias había salido Pedrito Sola, experto comediante y amante de la mayonesa.

Lo que parecía una tragedia se convirtió en un milagro, pues casualmente iban pasando Jill Magid, disque-artista que convirtió las cenizas de un arquitecto muerto en un diamante, y Cuauhtémoc Medina, curador del MUAC. Ellos le recomendaron al museo decir que todo estaba planeado y que la fundición de las esculturas y su posterior endurecimiento como una sola masa amorfa es una obra de arte.

“Claro que esta porquería es arte”, dijo el curador del MUAC.

El Museo ya prepara una exposición permanente para recorrer el mazacote de cera. Por su parte Avelina Lesper, crítica de arte, ya se manifiesta a las afueras, pues cuestiona si la obra monumental es realmente arte. El museo continúa en operación porque en este país a nadie le importa su opinión ni la de alguien con título universitario.

Los meteorólogos, científicos y demás chairos que creen en el calentamiento global auguran que este verano será de los más candentes, tanto que Twister ha lanzado su versión especial Twister Candente.

Seguiremos informando.

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