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Guatemala.- El misterio de la sonrisa socarrona de Javier Duarte mientras era detenido por la Interpol parece poco a poco comenzar a develarse, toda vez que el abogado del ex gobernador ha sacado la carta del “debido proceso” para intentar liberar a su cliente.

LAS SONRISAS MÁS ENIGMÁTICAS DE LA HISTORIA

En concordancia con los acuerdos internacionales de Derechos Humanos, la captura de todo presunto criminal que lleve tiempo escondiéndose por el mundo debe ser precedida por un grito de “1, 2, 3 por mí y por todos mis amigos” de parte de las autoridades correspondientes.

El grito debe ser entonado con una intensidad de, al menos, 50 dB, de tal suerte que no exista duda de que el perseguido lo ha escuchado.

Esto tiene como finalidad otorgarle al prófugo una última oportunidad de escape, en respeto a las garantías que aseguren un resultado justo y equitativo dentro del proceso, especialmente cuando su masa corporal obstaculice la posibilidad de una huida ágil y expedita, como en el caso de este político.

Según el abogado de Duarte, la Interpol no sólo cometió esta omisión, sino que ni siquiera advirtió con sonidos de patrullas, pisadas fuertes o echadas de “aguas”, lo que deja al descubierto serias fallas en el debido proceso que pondrían en libertad inmediata a Duarte, sin importar si es culpable o inocente.

Pero no todo son buenas noticias para Duarte. A la mañana siguiente de su detención, la Interpol alcanzó a ofrecerle taquitos de barbacoa para desayunar a las 11:59 de la mañana, apenas un minuto antes de que se venciera el plazo dispuesto por Derechos Humanos, lo que les habría acarreado acusaciones de tortura.

Con información de Vida Moderna de Eduardo

Roy Bobadilla Ver otros 6230 artículos

Presidente del club de fans de MC Dinero


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