Nadie se explica este extraño acontecimiento

San Lázaro, levántate y anda.- Un extraño flautista proveniente del pintoresco villorrio de Hamelín fue contratado por nuestros legisladores para que hiciera una fumigación en los comedores de San Lázaro.

El individuo tiene una reputación de hipnotizar con el sonido de su flauta a los roedores, tecuejos y cualquier otro insecto rastrero, por lo que después de haber rociado todo el comedor con sus notas, no quedó en el mismo ni una sola mosca que fuera a postrarse sobre la sopa de un bien amado diputado.

Al momento de pasar a cobrar a la Comisión de Administración, varios diputadas y diputados se negaron a pagarle sus servicios ya prestados con la excusa de que ya se había acabado la partida extraordinaria destinada para dichos menesteres, mientras se les dibujaba una sonrisa en los labios.

“Si quiere demándenos, aquí abajo se la reciben en oficialía de partes”, se mofaron del pobre individuo.

El flautista, al sentirse ultrajado, empezó a tocar las mismas notas con las que se había deshecho de las plagas, pero esta vez en un tono más agudo. Estos sonidos inmediatamente fueron captados por varios representantes populares que estaban discutiendo una iniciativa de ley en el bar, lo que los hizo apurar sus copas de un trago para seguir la melodiosa canción.

Según varios testigos, se pudo ver al flautista mientras salía del congreso seguido de todos los diputados que había dentro. La comitiva se alargó por varias cuadras, pues incluso los asesores habían caído bajo el embrujo del canto. Los llevó hasta el lago de Xochimilco, donde los seguidores desaparecieron como lemmings en el agua.

Lo último que se alcanzó a ver de ellos fue a a Romero Deschamps tratando de tomar bocanadas de aire mientras las aguas del lago lo cubrían por completo, dejando a su sindicato desolado.

Compartir Flautista de Hamelín pasa por el Congreso y lo deja vacío